Un Vino para cada Queso

Un vino para cada queso

Secretos y consejos para acertar con la elección de vinos, a la hora de acompañar una tabla de quesos variada.

Nuestro consejo inicial es que la degustación debe constar siempre de dos tiempos: empezamos la cata probando el queso, lo masticamos, saboreamos y tragamos, para continuar saboreando el vino. Después, repetimos el proceso, pero a la inversa: catando primero el vino y, a continuación, saboreando el queso.

“Así distinguiremos perfectamente la personalidad de cada uno, ya que ambos productos tienen la misma importancia y se merecen la misma consideración”

Luc Talbordet, Can Luc.

Debemos tener en cuenta que, cuanto más fuerte es el sabor del queso, más intenso debe ser el vino. Por el contrario, un queso más suave y fresco marida mejor con un vino más sutil.

Quesos frescos y vinos de uva Chardonnay

De textura blanda, más o menos salados, con un sabor pronunciado a leche, los quesos frescos como el Mató, Burgos o Burrata, suelen servirse con acompañamientos de membrillos, miel o mermeladas. Ello condicionará el vino que los debe acompañar, podemos maridar con vinos dulces de uva Moscatel o vinos blancos secos de uva Chardonnay.

Quesos de pasta blanda y vinos de La Mancha

Una textura untuosa y un sabor cremoso. Hablamos del Brie, Saint Marcellin o Perail entre otros, son un auténtico pecado para los amantes del queso. Se disfrutan aún más con una copa de vino tinto de uva Tempranillo o Merlot. Hay que tener en cuenta que los quesos de esta familia considerados ‘triple crema’, como el exquisito Brillat-Savarin, maridan aún mejor con Cavas, ya que las burbujas contrastan con el intenso sabor a nata y ‘limpian’ la boca de su textura muy cremosa.

Quesos de pasta blanda y vinos de uva Albariño

La familia de quesos de pasta blanda y corteza lavada se caracteriza por tener un sabor y aroma muy potente así como por tener una textura untuosa, como el Munster, Reblochon o Sechon de Chèvre, entre otros. Acertados son los acordes con vinos blancos muy aromáticos tipo uva Verdejo o vinos de uva Albariño. Si prefieres vinos tintos, puedes maridarlos con vinos de uva Garnacha.

Quesos de cabra o de oveja y vinos de La Rioja

La densidad de la pasta de estos quesos depende de su grado de maduración (semi-seco o muy seco). Cuanto más seca es la pieza, más intenso y salado será su sabor. En esta categoría se encuentran el queso Valençay o el Payoyo. Maridan con vinos blancos secos, de tipo Txakolí o Chardonnay, o vinos tintos de uva Tempranillo o de uva Cabernet Sauvignon. Por otra parte, los tintos de crianza con cuerpo e intensidad son la pareja ideal para los quesos curados de oveja como los Manchegos o Idiazabal.

Quesos azules y vinos de uva Moscatel

Cuanto más fuertes y más salados, mejor resultan los quesos de Cabrales, Roquefort o Stilton. Su pasta grasa y tierna se disfruta con una copa de vino dulce, como los vinos de uva Moscatel o tintos como el Oporto, y para los más atrevidos el Vermut de Reús es una buena opción de maridaje.

Quesos de pasta prensada no cocida y vinos de Ribera del Duero

Los quesos como el Comté, Gouda, Mimolette o Morbier, se caracterizan por un sabor suave y una pasta flexible pero densa. En este caso vale la pena maridar con tintos de Ribera del Duero de variedad Tempranillo, tanto crianza como reserva, de cuerpo envolvente y delicado, aromas profundos.

Si amas el queso sobre todas las cosas…

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